Ginashley Alejandrino Adorno. 1 año y 9 meses

Ginashley Alejandrino Adorno. 1 año y 9 meses

Diría que mi momento más memorable como partner fue cuando me convertí en barista trainer. No sólo fue un logro en el ámbito laboral, sino que también lo fue en mi vida personal. He tenido la oportunidad de poder guiar a nuevos baristas, enseñándoles a desempeñar sus labores haciendo lo que me apasiona, que es compartir mis conocimientos. Puedo decir que de esta forma, he podido desafiar el status quo ayudando a otros a crecer, mientras aprendo yo de ellos al mismo tiempo.

Como estudiante trabajadora, el café se convirtió en mi compañero fiel durante esas noches largas de estudio. Con el café he podido mantener mis fuerzas para poder seguir estudiando y trabajando. Más allá de eso, sin embargo, soy fanática de esos momentos, de esas conexiones que se logran en torno a una taza de café. Soy fiel creyente de que las mejores conversaciones incluyen una buena taza de café; ya sea entre dos personas o más que se conozcan o no, una taza de café es un buen punto de partida.

Mi bebida favorita es un Double Tall White Mocha con Cinnamon Dolce. Me gusta mucho porque crea un balance perfecto entre la dulzura de los «syrups» y el café. De hecho, la mezcla de ambos «syrups» crea un sabor muy parecido al de un cinnamon roll.

Mi método de colado favorito es la Chemex. El mismo consiste de un recipiente de vidrio con una forma parecida a la de un reloj de arena abierto de un extremo, a través del cual se logra un colado por goteo, de un extremo del recipiente al otro. Este método utiliza un filtro de papel más grueso que los que tienden a utilizarse para otros métodos de colado, y nos brinda como resultado una taza de café limpia, disminuida en acidez, y sin sedimento ni residuo alguno.

Mi historia de café favorita es la del Caffè Verona, que de hecho, no siempre ha tenido el mismo nombre por el que lo conocemos hoy. Se trata de un tostado oscuro, con granos proveniente de Latinoamérica e Indonesia, diseñado para tener un distintivo sabor a chocolate. Esto no es una casualidad, ya que el chocolate es un dulce que asociamos mucho con el amor, San Valentín, etc. Starbucks comienza a producirlo en el 1975 como Jake’s Blend, diseñado para ser pareado con un postre de chocolate de un restaurante cuyo dueño tenía este nombre. El café se hizo tan conocido que Starbucks comenzó a venderlo a mayor escala, pero esta vez como 80/20 Blend, por la proporción de cafés que tiene (80% Yukon Blend, 20% Italian Roast). Este café siguió enamorando a nuestros clientes, por lo cual, en homenaje a ese amor al café, Starbucks decide rebautizarlo como Caffè Verona. No es casualidad, ya que el texto canónico de William Shakespeare, Romeo y Julieta, se desarrolla en dicha ciudad italiana. De hecho, estos dos adornaron por mucho tiempo el empaque de este café. Al presente, el empaque conserva una rosa, símbolo de esa historia de amor siempre asociada con Caffè Verona. Este café lleva consigo una historia de mucho amor y pasión por el café, que yo con mucho orgullo llevo conmigo. Es por esto que es mi historia favorita.

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