Ginashley: Ganadora de Barista Champion

Ginashley: Ganadora de Barista Champion

Para muchas personas, la mejor forma de comenzar el día es con una taza de café, y nuestros clientes, en búsqueda de calidad y servicio de excelencia, seleccionan Starbucks. El servicio que le brindamos a nuestros clientes, junto con esa taza de café, es lo que impulsa a nuestros clientes a comenzar su día. Una sonrisa, un mensaje en su vaso, o el mero acto de aprenderse sus nombres marca la diferencia entre servir un café y hacer de nuestros clientes el motivo de preparar el mejor café. Es precisamente de eso de lo que se trata Starbucks: inspiramos y nutrimos el espíritu de nuestros clientes no sólo a través de nuestro café, sino también a través de los lazos que estrechamos con ellos, por medio de nuestro servicio legendario y el calor humano que nos caracteriza como partners.

Cada taza de café, al igual que nuestros clientes, es única: nosotros la preparamos al gusto de cada cual, con el conocimiento que hemos adquirido a través de la práctica y gracias a nuestros compañeros. En términos de lo que es sabor final, hay muchos factores que pueden alterar el mismo, y es por eso que desempeñamos nuestro trabajo con amor y pasión para que cada cliente reciba una taza de café de alta calidad. Ese sentimiento, para muchos, tiene su origen en historias personales, que les han llevado a apasionarse por el café y sus métodos de preparación. En mi caso, la misma se remonta a mi infancia; de niña, recuerdo ver a mis abuelos tomando café todos los días, varias veces al día. Por curiosidad, un día decidí probarlo, y al sol de hoy recuerdo esa ocasión como mi primer sorbo de café. Jamás hubiese pensado que un momento de curiosidad infantil me hubiese abierto las puertas al mundo del café, que hoy tanto me apasiona.

Gracias a ese primer sorbo, logré integrarme a un mundo en el cual puedo crear conversaciones y conexiones especiales gracias al café. Las mismas me han ayudado a crecer como persona, y a desempeñar mi trabajo con esmero y pasión. Gracias al café, he conocido personas muy especiales para mí, que han contribuido a mi crecimiento como partner, y como ser humano. Estas conexiones me han hecho mejor persona día a día, y siento que esto se refleja tanto en mi carácter, como en el desempeño de mis labores. Lo noto todos los días en las caras de mis clientes, y me alegra mucho cuando dan ese primer sorbo de una bebida que les he preparado y quedan satisfechos. Lo noto también en los baristas que he entrenado, su agradecimiento, y la manera en la cual utilizan los conocimientos que he compartido con ellos para satisfacer a sus clientes, y para enriquecerse como personas y partners. Me inspira esa pasión que todos sentimos en común hacia el café, y me alegra que lo que para muchos es una mera bebida, para nosotros es un punto de encuentro y una inspiración para mejorarnos día a día. Al igual que cada grano de café tiene su historia, cada uno de nosotros tiene la suya; esas historias se unen para crear esa taza de café perfecta que nos inspira y nos une cada día.

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